20/9/15

EL AMANECER PERFECTO

Tenemos muy recientes las vacaciones y con ellas momentos únicos. Momentos vividos en familia y con amigos que deseas guardar en tu memoria porque han sido realmente especiales.
Cada vez me doy más cuenta de que la vida son estos momentos. Malos y buenos, y que los buenos si son realmente intensos pueden desplazar a los malos e incluso hasta hacerlos desaparecer.



Uno de estos días de verano, esos en los que nos gusta aprovechar la cama y dormir hasta tarde, Teo y yo decidimos madrugar e ir a la playa para ver salir el sol por el horizonte. 
La ilusión por ocupar a esas horas la silla del vigilante pudo con la pereza y  hasta allí nos fuimos esperando descubrir algo nuevo.



Porque la ilusión con la que viven las cosas puede mover montañas!