20/9/15

EL AMANECER PERFECTO

Tenemos muy recientes las vacaciones y con ellas momentos únicos. Momentos vividos en familia y con amigos que deseas guardar en tu memoria porque han sido realmente especiales.
Cada vez me doy más cuenta de que la vida son estos momentos. Malos y buenos, y que los buenos si son realmente intensos pueden desplazar a los malos e incluso hasta hacerlos desaparecer.



Uno de estos días de verano, esos en los que nos gusta aprovechar la cama y dormir hasta tarde, Teo y yo decidimos madrugar e ir a la playa para ver salir el sol por el horizonte. 
La ilusión por ocupar a esas horas la silla del vigilante pudo con la pereza y  hasta allí nos fuimos esperando descubrir algo nuevo.



Porque la ilusión con la que viven las cosas puede mover montañas!


Estar ahí arriba, esperando, escuchando con calma las olas. Preguntas, respuestas, silencios...

En esos instantes hubiera parado el tiempo, siempre lo pienso. Pero hay que dejarlo pasar, eso sí, viviendo cada segundo, estando a su lado. 


Hace tiempo que leí una frase de Héctor Ábad... "Ahora pienso que única receta para poder soportar lo dura que es la vida al cabo de los años, es haber recibido en la infancia mucho amor de los padres."


Y aunque ese día las nubes no nos dejaron ver salir el sol por el horizonte, fue un amanecer perfecto. Compartimos confidencias, risas y tesoros. No hacía falta nada más.
Ese día volvimos a casa con la satisfacción de haber vivido ya lo mejor del día.


Salirnos del ritmo diario, apartarnos de todos, y encontrar amaneceres perfectos, es fácil. 


Porque realmente esto es lo importante de cada día. No lo dejemos escapar.


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